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Problema: Anuario de Filosofía y Teoría del Derecho
Revista Activa *
ISSN: 2007-4387
Anual
Derecho
Universidad Nacional Autónoma de México
México



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Redalyc 3.0 versión beta.
La versión estable de Redalyc 3.0 se libera en febrero de 2017. En la actualidad, se muestran los resultados de la marcación de artículos científicos mediante la herramienta gratuita Marcalyc, liberada en su primera versión el 1ro de septiembre de 2016 y que está pensada como un elemento central en la construcción y consolidación de un modelo de AA sustentable para Iberoamérica.
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en: Dworkin believes legal arguments are evaluative arguments of political morality and so his legal theory depends on the idea that there are one-rightanswers to most evaluative questions. That objective truth —or fallibility— is embedded in morally evaluative discourse is obvious from its logic. For we can’t deny that there is no moral truth merely because there is nothing ‘external’ or ‘demonstrable’ that determines that truth; that denial merely affirms moral permissibility (by saying it is not false, eg, that abortion is wrong). However, our discourse could be in error and the better argument for oneright- answers is morally evaluative, not descriptive-analytic. There are two such moral arguments. The first is that ‘demonstrable’ truth, implied by the ‘external’ criticism, implies a rigid sense of community and makes little sense of the complexity of our moral rights. The second is that abandoning truth altogether would mean that morality was no more than ‘making things up’ arbitrarily. As a corollary, the ‘unity of value’ thesis means not much more than that, given the moral requirement of non-demonstrable truth, lawyers and other political moralists have a duty to construct final justifications that assume competitive tensions between relevant principles are resolved without logical contradiction or conflict.>>>es: Dworkin piensa que los argumentos jurídicos son argumentos evaluativos de moralidad política y por lo tanto su teoría del derecho depende de la idea de que existan únicas respuestas correctas a la mayoría de preguntas evaluativas. El hecho de que la verdad objetiva —o falibilidad— esté inmersa en el discurso evaluativo moral resulta obvio de su propia lógica. No podemos negar que no existe ninguna verdad moral debido a que no existe nada “externo” o “demostrable” que determine dicha verdad; esta negación afirma, a su vez, una permisibilidad moral (al decir, por ejemplo, que no es falso que el aborto sea malo). Sin embargo, nuestro discurso puede estar en un error y puede ser que el mejor argumento para la tesis de la única respuesta correcta sea moralmente evaluativo y no descriptivo-analítico. Existen dos tipos de argumentos morales en este sentido. El primero es que la verdad “demostrable” propio de la crítica externa, implica un sentido rígido de lo que es una comunidad y le da poco sentido a la complejidad de nuestros derechos morales. El segundo implica que si abandonamos la verdad en su conjunto, ello significa que la moralidad no era más que “crear las cosas” de manera arbitraria. Como consecuencia, podemos decir que la tesis de la “unidad del valor” no es más que esto: debido a las exigencias morales de verdades no-demostrables, los abogados y políticos morales tienen un deber de construir justificaciones finales que reconozcan tensiones competitivas entre principios, y resolverlas sin contradicciones lógicas ni conflictos.>>>
en: Interpretivism about law offers a philosophical explanation of the impact of institutional practice —the legally significant action and practices of political institutions— on legal rights and obligations. It says that how institutional practice affects the law is determined by certain principles, identified by interpretation, which explain why the practice should have that role. I distinguish between hybrid interpretivism, which has been extensively discussed in the literature, and a non-hybrid version that has been completely neglected. The key difference between the two lies in the role of morality in each. In the hybrid version, morality is used to process a set of institutionally conveyed norms, so as to make the set as morally attractive as possible and thereby to ensure that morality ratifies the rights and obligations that obtain under it. This operation gives rise to the problem of choosing among possible tradeoffs between moral appeal and fidelity to the past, which seems intractable. In the non-hybrid version, problems such as this do not arise. Morality ultimately determines the content of the law, by determining the moral relevance of institutional action. On this view, legal rights and obligations are a subset of genuine moral rights and obligations: those that obtain in virtue of institutional action.>>>es: El interpretativismo sobre el derecho ofrece una explicación filosófica del impacto que tiene la práctica institucional —las acciones jurídicas relevantes y prácticas de las instituciones políticas— sobre los derechos y obligaciones jurídicas. Explica la forma en que la práctica institucional que afecta al derecho es determinada por ciertos principios, identificados a través de la interpretación, que explican por qué la práctica debe tener ese papel. En este artículo distingo entre interpretativismo híbrido, el cual ha sido extensamente discutido en la literatura, y una versión no-híbrida que considero ha sido completamente ignorada. La principal diferencia entre las dos versiones es el papel que desempeña la moral en cada una. En la versión híbrida, la moral es usada para procesar un conjunto de normas expedidas institucionalmente, para hacer de ese conjunto, uno moralmente atractivo y asegurar que la moral ratifique los derechos y obligaciones institucionales. Sin embargo, esta versión genera el problema de elegir entre lo moralmente atractivo y una fidelidad hacia el pasado, lo cual resulta problemático. En la versión no-híbrida, estos problemas no se presentan porque la moralidad finalmente determina el contenido del derecho, al determinar la relevancia moral de las acciones institucionales. Desde esta perspectiva, los derechos y obligaciones jurídicas son un subconjunto de derechos y obligaciones morales genuinas, es decir, aquellas que se obtienen en virtud de la acción institucional.>>>
Nicos STAVROPOULOS
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en: This paper revisits Ronald Dworkin’s distinction between concurrent and conventional morality. The first part of the paper argues that this distinction is best understood as being about normative, not motivating, reasons. Thus understood, the challenge that the distinction poses to Hart’s social rule theory is different to the one assumed in the relevant literature. It is that conventional practices generate genuine normative reasons (or obligations), but that Hart’s theory gives an inadequate account of these reasons. The second part of the paper argues that there is a significant shift in Dworkin’s approach to conventionalism, between his early and his later work. In Model of Rules II, Dworkin leaves it open that a revised version of conventionalism, free from the inadequacies of Hart’s account, can help vindicate a positivist account of legal obligation. In Law’s Empire however, positivism is equated with the version of conventionalism that was earlier found to be inadequate. The paper concludes by suggesting that Dworkin’s own theory of ‘law as integrity’, can be understood as conventionalist in the revised version that his earlier work leaves open.>>>es: Este artículo lleva a cabo una revisión a la distinción de Dworkin acerca de la moralidad concurrente y convencional. La primera parte del artículo argumenta que la distinción se entiende mejor como una referente a razones normativas, no a razones motivacionales. Así entendida esta distinción, el reto que se le presenta a Hart y su teoría acerca de las reglas sociales es distinta a la que comúnmente se discute en la literatura. Esto es, las prácticas convencionales generan razones normativas genuinas (u obligaciones), pero la teoría de Hart da una explicación deficiente de estas razones. La segunda parte del artículo argumenta que existe un giro importante en el enfoque de Dworkin hacia el convencionalismo, esto entre sus primeros ensayos y los últimos. Por ejemplo, en el “Modelo de las Reglas II”, Dworkin deja abierta la posibilidad de que una versión revisada y mejorada del convencionalismo libre de los problemas de la explicación hartiana, pueda reivindicar al positivismo en su explicación de lo que es una obligación jurídica. En Law’s Empire sin embargo, el positivismo se equipara con la versión del convencionalismo que antes se consideró inadecuada. Este artículo concluye que la propia teoría de Dworkin del “derecho como integridad” puede ser entendida como una teoría convencionalista de la versión revisada, una posibilidad que su trabajo inicial dejó abierta.>>>
en: Ronald Dworkin argues that the content of the law is limited to the set of judicially enforceable rights. For him, legality, the value that law distinctively serves when it goes well, is primarily a virtue of judicial decision-making. The purpose of this article is to criticize Dworkin’s court-centrism on the ground that it delivers an impoverished conception of legality. Legality has a systemic as well as an adjudicative dimension. In its systemic dimension it requires that government as a whole is structured in a way that guarantees the proper exercise of public power. Accordingly, for a legal system to exhibit the value of legality, it is not sufficient that its judges direct the use of state coercion under certain conditions. Additionally the exercise of public power must accord with a scheme of separation of powers that is geared towards justice. Not all the requirements of legality thus understood are judicially enforceable. This expansive conception of legality is underpinned by a theory of political legitimacy that differs from Dworkin’s. Legitimacy is not merely a retail thing. A political community is also legitimate when it has standing guarantees for the proper exercise of power. Separation of powers is crucial among them.>>>es: Ronald Dworkin sostiene que el contenido del derecho se limita al conjunto de derechos sujetos a ser adjudicados ante los tribunales. Para Dworkin, el valor de la “legalidad”, es decir, el valor que sirve el derecho de manera distintiva cuando funciona adecuadamente, es una virtud de las decisiones judiciales. El objetivo de este artículo es criticar el enfoque hacia las cortes de Dworkin, dado que proporciona una concepción empobrecida de lo que es el valor de la “legalidad”, argumentaré que la legalidad tiene una dimensión tanto sistemática como adjudicativa. En su dimensión sistemática, exige que el gobierno en su conjunto esté estructurado de tal forma que garantice el ejercicio adecuado del poder público. Por lo tanto, para que un sistema jurídico presente el valor de la legalidad, no es suficiente que los jueces emprendan el uso de la coerción del Estado bajo ciertas condiciones. Además, el ejercicio del poder público tiene que ser acorde con un esquema de separación de poderes con un objetivo de justicia. Así entendidas, no todas las exigencias de la legalidad son sujetas a ser adjudicadas judicialmente. Esta concepción más amplia de la legalidad que sostengo, se basa en una teoría de legitimidad política que difiere de la de Dworkin. La legitimidad no es un asunto al por menor. Una comunidad política también es legítima cuando tiene garantías sólidas para el ejercicio adecuado del poder, y la separación de poderes resulta crucial entre ellas.>>>
Dimitrios Kyritsis
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en: Suppose Jack wishes to settle Blackacre upon Jill under a trust. If the law requires him to manifest that trust in writing, in virtue of what does this standard obtain? What makes it the case that the law requires what it does? One view is that legal standards constitutively depend for their existence and content on social conventions followed by judges and other officials. Another is that certain moral principles make propositions of law true and thus give law its content. Pace Dworkin, I do not believe that we should endorse the latter at the expense of the former. My view is that we do better to reconcile the thought that there are social conventions at the foundations of law with the thesis that certain moral principles feature in a constitutive explanation of legal standards. I shall begin by elaborating a moralized conception of what social conventions are and how they work. With that in place, my next task will be to demonstrate how and why we do better to integrate these two competing perspectives on the nature of law; although I emphasize that the argument throughout is speculative rather than conclusive.>>>es: Supongamos que Pedro desea otorgar ciertos derechos de una propiedad a María bajo la figura del “trust”. Si el derecho le exige a Pedro que esto se haga de manera escrita, ¿cómo se obtiene este requisito? ¿Qué hace que el derecho exija lo que exige? Una respuesta es que las directivas en el derecho, para su existencia y contenido, dependen de manera constitutiva en convenciones sociales seguidas por jueces y otros oficiales. Otra es que ciertos principios morales hacen que las proposiciones del derecho sean verdaderas y por lo tanto le dan el contenido al derecho. Con el debido reconocimiento a las aportaciones de Dworkin, sostengo que no debemos defender la segunda respuesta e ignorar la primera. Mi punto de vista es que logramos avances importantes en el debate, si reconciliamos la noción de que existen convenciones sociales en los fundamentos del derecho, con la tesis de que ciertos principios morales figuran en una explicación constitutiva de las directivas. Inicio este artículo con la elaboración de una concepción moralizada de lo que son las convenciones sociales y cómo funcionan; para pasar a una segunda etapa que intenta demostrar cómo y por qué resulta mejor integrar estas dos respuestas distintas en relación con la naturaleza del derecho; sin embargo, advierto que a lo largo del artículo, el argumento es más especulativo que concluyente.>>>
Miguel Jose Lopez-Lorenzo
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es: En la ciencia como en la filosofía es frecuente que, durante largos periodos, la actividad de sus respectivas comunidades centren su atención en un determinado problema o clase de problemas abordado(s) desde un cierto enfoque metodológico. Las discusiones en el paradigma dominante en la filosofía del derecho no son una excepción y es así que desde hace ya mucho tiempo sus discusiones giran en torno a un núcleo de problemas abordados desde la metodología del análisis conceptual especulativo. El ejemplo paradigmático está representado por el problema de la relación entre derecho y moral. Nuestra preocupación cambia el foco de atención y gira en torno a la idea de que una adecuada comprensión del concepto de eficacia jurídica (EJ) es una piedra de toque para comprender mejor el concepto del derecho. Muchas preguntas importantes pueden ser esclarecidas desde una respuesta adecuada a este concepto, entre ellas, la relativa a la relación entre derecho y moral. De manera específica nos interesa analizar preguntas del tipo ¿en qué sentido el derecho regula la vida social si la inmensa mayoría de sus destinatarios desconocen las reglas del sistema?, ¿de qué manera determinan las decisiones de los operadores jurídicos si la determinación normativa es siempre una cuestión abierta y debatible? Sin embargo, no únicamente cambiamos el foco de atención a un problema que ha sido poco atendido desde la filosofía del análisis conceptual especulativo. También proponemos un cambio metodológico, pues lo abordamos desde una particular concepción de la naturalización de la filosofía del derecho consistente en una continuación de los resultados arrojados por lo que ha dado en llamarse la nueva ciencia cognitiva. Ello implica que elevamos el estándar de justificación epistémica de la teoría jurídica más allá del análisis conceptual especulativo clásico. Con base en ello, sometemos a revisión lo que damos en llamar las “idealizaciones cognitivas” que imperan acerca del derecho tanto en las intuiciones del hombre ordinario como en los teóricos de derecho provenientes de diversas tradiciones. El común denominador consiste en una sobrevaloración del papel del consciente y del control de la voluntad de los agentes en las conductas esperadas con base en el derecho. El hecho de que precisamente ese supuesto sea el centro de ataques de la nueva ciencia cognitiva y que no soporta el análisis de la investigación empírica nos lleva a tener que buscar otro punto de partida. Este lo encontramos en el situacionismo cognitivo, en la indexicalidad autoreferencial, así como en los sistemas 1 y 2 propuestos por de Kanheman. El desplazamiento de nuestra preocupación a los agentes, más allá de las simples abstracciones conceptuales, al menos eso creemos, abre la puerta a nuevas investigaciones entre las cuales se encuentra la revisión de la tesis según la cual la eficacia del derecho presupone las operaciones no controladas conscientemente reveladas por la neuroética y la influencia que en ellas pueda tener la función constitutiva del leguaje normativo del derecho. En otras palabras, que existe una relación indisoluble entre derecho y moral a nivel cognitivo que constituye una condición de la existencia de los ordenamientos jurídicos.>>>en: In science and philosophy it is common that their communities concentrate, for long periods of time exclusively to a certain problem or set of problems guided by a particular methodological approach. Same situation is present in legal philosophy. A dominant paradigm in legal methodology had led discussions to speculative conceptual analysis. A very illustrative example of this is the debate regarding the relations between law and morality. In our paper we take a different starting point and claim that an adequate understanding of legal efficacy is fundamental to address any issue regarding the concept of law. Crucial questions, including the relation between law and morality, become clearer when the efficacy of a legal system is explained. Specifically, we are interested in analyzing the following questions: In what sense is the law responsible for regulating society if the vast majority of its subjects do not know the rules of the system? And in what ways does the law determine the decisions of legal institutions if the content of law is always subject to an open debate? We are not only shifting the focus of analysis to a set of problems that cannot be adequately understood by speculative conceptual analysis alone. We also argue for a change in methodology by taking a naturalistic approach to legal philosophy that engages with the most important findings in cognitive science in a meaningful way. In doing so, we examine what we call the “cognitive idealizations” that shape the intuitions of ordinary people and, to a large extent, of legal philosophers. The common denominator of these intuitions is a systematic overestimation of the role of conscious voluntary control in guiding the agents that are governed by the law. The fact that such conscious effortful control is one of the most salient targets of experimental criticism in recent cognitive science makes us consider alternative routes to approach the problem of legal efficacy, including work on situationism, indexicality, and Kahneman’s distinction between systems 1 and 2. We believe that this theoretical reorientation towards agents and their cognitive capacities will transcend simple conceptual abstractions and open the path to new insights in legal philosophy, particularly with respect to the widely assumed thesis that the efficacy of legal norms requires explicit conscious reflection about norms and their consequences. An important conclusion of our arguments is that there must be a necessary cognitive relation between moral and legal reasoning.>>>
Enrique Cáceres
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Carlos Montemayor
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es: En este artículo el autor cuestiona si el derecho es un modelo aplicativo o uno argumentativo. Así, critica la idea que reduce equivocadamente el derecho y la educación jurídica a la enseñanza-aprendizaje de un modelo aplicativo, el cual caracteriza como acrítico, pasivo, recreativo, y lo confronta con uno argumentativo, el cual concibe como crítico, activo y creativo. Para tal propósito, revisa, de un lado, las críticas que Duncan Kennedy formuló acerca de la educación jurídica y su rol en la reproducción de la jerarquía y, del otro, las características de la teoría estándar de la argumentación jurídica, desde los clásicos que distinguieron entre lógica analítica y dialéctica y al interior de la última entre tópica y retórica, hasta nuestros contemporáneos, sin olvidar los movimientos anti-formalistas.>>>en: In this article the author questions whether the law is an applicative or an argumentative model. Hence, he criticizes the idea that mistakenly reduces law and legal education to the teaching-learning of an applicative model, which he characterizes as a-critical, passive and re-creative, and confronts it with an argumentative one, which he conceives as critical, active and creative. For that purpose, he revises, on one side, the critiques that Duncan Kennedy formulated on legal education and its role in the reproduction of hierarchy; and, on the other, the characteristics of the standard theory of legal argumentation, from the classics that distinguished between analytical and dialectical logic and within the latter between topic and rhetoric, to the contemporaries, including the anti-formalist movements.>>>
es: En este trabajo se presentan los elementos definitorios del liberalismo y comunitarismo, a partir del desafío de reconocimiento de las minorías culturales. Para tales efectos, recurro a algunos autores representativos de ambas posiciones. Luego, intento ofrecer una respuesta institucional que podría brindar el llamado constitucionalismo político. A esta posición, la vinculo con la filosofía política republicana. La finalidad de esta reconstrucción es defender una posición suficientemente política que pueda dar fundamento a fuertes lealtades constitucionales basadas en (lo que Habermas llama) el patriotismo constitucional. Se propone pensar que la ventaja que tiene el recurrir a esta idea es que genera lazos comunitarios y lealtad constitucional sin que, por ello, deba comprometerse con algunos de los problemas que se señalan respecto a las versiones competitivas.>>>en: In this article I outline the defining features of liberalism and communitarianism concerning the challenge of recognizing cultural minorities. To that end, I draw on the work of important advocates of both approaches. Then, I try to elaborate an institutional position from the view of political constitutionalism, which is associated to republicanism. My goal is to defend a political view that grounds a strong attachment to the Constitution or (what Habermas calls) “constitutional patriotism”. The advantages of this view, I believe, is that it generates solidarity among citizens and loyalty to the Constitution avoiding the problems I have found in contending approaches.>>>
Juan M. Mocoroa
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es: En este ensayo planteo considerar a la regla de reconocimiento de un sistema jurídico como una convención social fundada en un “compromiso compartido”. Argumentaré que este compromiso entre jueces y otros oficiales del derecho proporciona un argumento para justificar la normatividad del derecho.>>>en: In this essay my aim is to consider the rule of recognition of a legal system as a social convention founded on a «joint commitment». I will argue that this commitment between judges and other legal officials provides a justification for the normativity of law.>>>
Ramón Ortega García
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es: El pensamiento filosófico sobre el derecho y el Estado es uno de los elementos fundamentales en la conformación de la identidad nacional cubana. El presente artículo se ocupa de los principales referentes iusfilosóficos contextuales que incidieron en la conformación del discurso político-jurídico cubano de la segunda mitad del siglo XIX, y de la construcción de los contenidos específicos del pensamiento filosófico del derecho. Dentro de este análisis ocupa un lugar preponderante el conjunto de ideas iusfilosóficas martianas, las que se han convertido en un elemento central en la legitimación de las ideologías institucionales en la isla.>>>en: Philosophical thought about Law and the State is essential to explain a national identity of the Cuban people. This article focuses on the salient scholars, within philosophy of law, that influenced political and legal discourse in Cuba during the second half of the 19th century, and the definition of particular issues relevant to legal philosophy. Within this analysis, there is a special place for the ideas of José Martí, ideas that constitute a crucial element for institutional ideologies in Cuba and its legitimacy.>>>
Vladimir Pita Simón
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Sandra Gómora Juárez
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